LA VASCONIA DE LAS LUCES |
![]() François-Marie Arouet Voltaire marcó un punto de inflexión en el Siglo de la Luces, en el movimiento cultural de la Ilustración, al basar la defensa de la tolerancia en el lema “aplastemos la infamia”. Vale decir, en la lucha contra la intolerancia, expresada fundamentalmente en tres vertientes: la superstición, la tiranía y el fanatismo.
Patxi Arroeta, el humilde autor de estas líneas es un vasco que combate con la palabra esta triple amenaza que hoy en día supone el nacionalismo étnico vasco, que combate con la palabra libre, sin miedo a resultar molesto. Porque sabe que la luz, las luces, molestan a los ojos de quienes viven en la oscuridad. |
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Tengo para mí que la marcha de Juan Fernando López Aguilar a Canarias es más un destierro que una promoción, y algo de ello manifestó inconscientemente la Vice-Vogue cuando despidió el viernes pasado al ministro de Justicia de una manera especialmente emotiva y poco política. Fernández Aguilar es un socialista que ha trabajado a las órdenes de ZP, sí, pero no pertenece al rebaño de socialistas sectarios, extremistas, guerracivilistas y filoetarras que necesita en estos momentos Zapatero para perpetrar su negociación política con ETA. Por eso se fue Bono y por eso se va López Aguilar. En estos momentos en que el único Poder que se resiste a la rendición del Estado de derecho a ETA que proyecta Zapatero es el Poder Judicial, hacía falta un ministro de Justicia que estuviera dispuesto a mancharse las manos de fango, para tratar de embridar a los jueces que pretenden ser independientes de la “razón de Estado”, que es miserablemente una “razón de gobierno”. El nuevo ministro de Justicia, Fernández Bermejo, invocó de forma inmoral la “razón de gobierno” para justificar los crímenes de Estado del GAL bajo el gobierno socialista de González, y está por tanto dispuesto a invocar de nuevo la “razón de gobierno” para justificar el crimen de lesa democracia que es la voladura controlada de la Constitución para dar un triunfo político a ETA que le permita decretar el cese del terrorismo, aun cuando sea forma temporal. El nuevo ministro de Justicia, Fernández Bermejo, se opuso a la Ley de partidos, al Pacto Antiterrorista y a la ilegalización del “Partido Comunista de las Tiorras Vascas”, esa enésima careta carnavalesca de los portavoces políticos de ETA. Por eso su principal objetivo será a partir de ahora que ETA se pueda presentar a las próximas elecciones municipales y forales en el País Vasco y Navarra. Se trata de que ETA vuelva a financiarse con el dinero de todos nosotros, y de que tenga poder municipal y foral para reimplantar su política mafiosa de amedrentamiento, chantaje y extorsión en los pueblos y barrios vascos y navarros. Zapatero ha colocado a Bermejo al frente del nuevo “Ministerio de Injusticia” para conceder a ETA lo que ésta le reclama: volver a las instituciones. Porque si ZP vuelve a incumplir lo que ETA considera fruto de la negociación, la organización terrorista le podría poner antes de las elecciones 200 muertos encima de la mesa y con ello mandar a Zapatero por el desagüe de la Historia. Bermejo es la última esperanza de Zapatero. Sólo Bermejo puede salvar a Zapatero. Es un hecho fácilmente predecible que el asesino en serie Iñaki de Juana va a salir a la calle a volver a comer langostinos y beber champaña para celebrar el triunfo político de ETA, que va a convertir las lágrimas de las víctimas en su carcajada, que va a seguir orgulloso de su pasado criminal sin pizca de arrepentimiento, que va a volver a pasear por las calles de Euskadi para escupir a la cara de sus propias víctimas. Zapatero lo tiene previsto y para eso ha nombrado a Bermejo "Ministro de Injusticia". Ayer un miserable socialista del miserable PSE equiparaba a las víctimas con los verdugos al pedir ayuda moral y económica para los terroristas y sus familiares, familiares que pueden ir a ver a los asesinos en serie a la cárcel, a compartir una conversación, una comida e incluso un rato de sexo con ellos. Mientras tanto, los familiares de los asesinados por los criminales tan sólo les pueden llorar en el cementerio. Por eso es más necesario que nunca apoyar hoy a la AVT en su concentración en Madrid para recordar a las familias de los 25 asesinados y de los más de cien heridos por el “serial killer” Iñaki de Juana, y para exigir a Zapatero que al menos el criminal cumpla íntegra la ridícula condena de tres años a la que el Supremo ha rebajado la inicial de la Audiencia Nacional. Ridícula porque ridículo es rebajar de doce a tres años la condena de este malhechor con el ridículo argumento de que “las amenazas de un terrorista no son amenazas terroristas”. El Supremo, ante el chantaje al Estado de derecho que el terrorista hizo con la aquiescencia del gobierno de Zapatero, se bajó los pantalones; pero al menos podría haber justificado las “rebajas de liquidación por derribo” –de la Justicia- con un argumento que no insultara la inteligencia de los ciudadanos. ¿Hay que recordar que el criminal Al Capone -que sorteaba la Ley como de Juana lo ha hecho con su reducción a 18 años de una condena por miles de años de prisión- fue finalmente condenado por la Justicia por el delito de evasión de impuestos? Esa es la diferencia entre el leguyelismo de nuestro Tribunal Supremo y la justicia de un tribunal justo. Hoy no podemos ya cambiar la condena del Supremo, que las personas decentes acatamos pero criticamos porque no compartimos, a lo que tenemos derecho porque esto todavía es una democracia, aunque va camino de dejar de serlo. Pero al menos podemos recordar a sus víctimas y exigir a Zapatero que no le saque a la calle hasta el último minuto de prisión que le corresponda. |