La agonía de un cobarde

Pero lo que mejor define a Arafat no es su pasado terrorista, sino su inmensa cobardía política. Tuvo en sus manos la oportunidad histórica para acabar con el conflicto palestino-israelí en el año 2000 de la mano de Clinton, cuando Israel aceptó un acuerdo con concesiones nunca antes ofrecidas por los israelíes, y que probablemente nunca más lo volverán a ser. Su temor a la reacción del cáncer musulmán, el fundamentalismo islámico en este caso de Hamas y la Yihad Islámica-, su miserable y ruin cobardía, le llevó a no aceptar un acuerdo histórico para la creación de un Estado palestino sostenible, y poco tiempo después a decretar otros años continuados de intifada, traducido a la lengua castellana, terrorismo puro y duro.
La mejor radiografía que he encontrado de Arafat es este artículo. Esperemos que este viejo cobarde que ha llevado a su pueblo a la inmolación descanse pronto en paz.
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