LA VASCONIA DE LAS LUCES |
![]() François-Marie Arouet Voltaire marcó un punto de inflexión en el Siglo de la Luces, en el movimiento cultural de la Ilustración, al basar la defensa de la tolerancia en el lema “aplastemos la infamia”. Vale decir, en la lucha contra la intolerancia, expresada fundamentalmente en tres vertientes: la superstición, la tiranía y el fanatismo.
Patxi Arroeta, el humilde autor de estas líneas es un vasco que combate con la palabra esta triple amenaza que hoy en día supone el nacionalismo étnico vasco, que combate con la palabra libre, sin miedo a resultar molesto. Porque sabe que la luz, las luces, molestan a los ojos de quienes viven en la oscuridad. |
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Mientras la organización nacionalista ETA hacía una deposición interminable en el diario de su propiedad al más puro estilo “peñazo” de uno de sus padres ideológicos, el tirano del Caribe y criminal Fidel Castro, pues mientras éste es capaz de eructar su discurso durante 7 horas seguidas, los terroristas vascos son capaces de evacuar su deyección de diarrea nacional-comunista por medio de 14 páginas, Zapatero mira para otro lado y se hace el sordo, el ciego y el tonto. ETA repite una y otra vez que su programa político desde la transición democrática en España sigue siendo irrenunciable: autodeterminación y anexión de Navarra. Es lo mismo y siempre será lo mismo, aunque lo llamen alternativa KAS, alternativa democrática y ahora solución del conflicto. Zapatero calla, luego otorga. En la consabida operación de manipulación de masas, mientras los políticos socialistas y nacionalistas nos lavan el cerebro, los curas trabucaires nos ablandan el alma. El tal Blázquez, ahora presidente de la Conferencia Episcopal y obispo castellano sobrevenido nacionalista vasco desde que el Vaticano le encargó anestesiar con su tradicional opio al pueblo vizcaíno, dice con su voz aflautada que las víctimas deben perdonar a los asesinos. Pues que sepa este pastor de rebaños narcotizados con la superstición nacional-católica que muchos vascos, como dijo hace tiempo con voz alta y clara Enrique Múgica, NI PERDONAMOS NI OLVIDAMOS. Porque en política, perdonar y olvidar a los criminales es aceptar su ideología totalitaria, y por tanto enterrar la democracia.
Fecha: 25/05/2006 01:21. |