
Zapatero alcanzó el poder gracias a su demagogia pacifista, multiculturalista y buenista, pero todos pensábamos que haría como Felipe González, que ganó las elecciones de 1982
contra la OTAN y gobernó con la OTAN, es decir, que una vez en el gobierno aplicaría una política internacional realista, pragmática y de sentido común.
Pero he aquí que Zapatero y su pobre payaso que recibe los golpes, Moratinos, han sorprendido a propios y extraños con su política fanáticamente anti-estadounidense y visceralmente pro-populista.
Zapatero, para asombro incluso de sus teóricos aliados Francia y Alemania, se ha dedicado a apoyar a la dictadura comunista de Fidel Castro, a la dictadura ultra-nacionalista del militar ex golpista Chávez –admirador a su vez del tirano caribeño-, a la dictadura del sátrapa marroquí Mohamed VI, a la dictadura del corrupto y terrorista Arafat, y en general a todos los dictadorzuelos demagogos y populistas del mundo, y en cambio tiene declarada como
nación non grata a la democracia más antigua del mundo, Estados Unidos.
La visita del mamarracho dictadorzuelo de Venezuela, que siguiendo los pasos de Hitler primero intentó alcanzar el poder con un golpe militar, y luego lo consiguió por las urnas para a continuación desde el gobierno destruir el Estado de derecho y arrastrar su país a una dictadura, ha sido zafia, grosera, tercermundista, patética. Y ver al cretino de Moratinos, decir a gritos en TVE que Aznar alentó el golpe antichavista de 2002 –otra cosa es que lo viera con buenos ojos, como todos los demócratas del mundo, porque incluso lo aplaudió la izquierda desde
PRISA hasta Felipe González-, es sencillamente indigno de un gobierno democrático.
Si Zapatero cree que puede llegar a ser un líder populista como los tiranos iberoamericanos, se equivoca de país y de sociedad.