LA VASCONIA DE LAS LUCES



François-Marie Arouet Voltaire marcó un punto de inflexión en el Siglo de la Luces, en el movimiento cultural de la Ilustración, al basar la defensa de la tolerancia en el lema “aplastemos la infamia”. Vale decir, en la lucha contra la intolerancia, expresada fundamentalmente en tres vertientes: la superstición, la tiranía y el fanatismo.

Patxi Arroeta, el humilde autor de estas líneas es un vasco que combate con la palabra esta triple amenaza que hoy en día supone el nacionalismo étnico vasco, que combate con la palabra libre, sin miedo a resultar molesto. Porque sabe que la luz, las luces, molestan a los ojos de quienes viven en la oscuridad.

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Aviso a navegantes (y a traidores)

Recalde.jpgEl socialista vasco José Ramón Recalde, superviviente a un atentado del nacionalismo vasco terrorista que le descerrajó dos tiros en la cabeza, en una magnífica entrevista en El País dice cosas muy interesantes, especialmente teniendo en cuenta que perteneció al sector más vasquista del PSE.

En concreto, y cuando está en marcha el plan del maragall vasco Eguiguren -que parece que tiene aficiones mucho más peligrosas que alegrarse los días con espirituosos, porque beber no es un delito y maltratar a su mujer sí-, que consiste en conducir al País Vasco tras la senda del nacionalismo catalán, pactando con el PNV tras las próximas elecciones vascas, el tonto útil Patxi López debería tomar nota de lo caro que puede resultar para los ciudadanos vascos y también para el socialismo vasco volver a cometer el mismo error: pactar con el PNV por unas poltronas, para ser sodomizados cuando a este partido le vuelva a interesar.

Recalde reconoce su error con estas sencillas palabras:

P. Tiene un juicio muy negativo sobre los Gobiernos de coalición PNV-PSE en los que participó. ¿Bajo qué condiciones podrían repetirse esos Gobiernos?

R. Nos engañaron, y ya he dicho que la responsabilidad es nuestra por habernos dejado engañar. Cometimos el gran error de cederles el puesto de lehendakari y, como escribió Maquiavelo: "La generosidad que supone abandono de poder, ni es rentable, ni se debe esperar que sea agradecida". El nacionalismo, desde luego, no nos lo agradeció, nunca aceptó lo que valían nuestros votos, siempre nos consideró unos intrusos. Fue una experiencia penosa, nos ningunearon, nos dirigieron y capitalizaron buena parte de nuestro trabajo. Con el interesado arbitrio de Ardanza, ¡menudo árbitro!, siguieron haciendo su política nacionalista. No hay que pensar en pactos previos de ninguna clase. Lo que tenemos que hacer los socialistas es afirmar nuestra propia fuerza.
01/11/2004 17:48

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