LA VASCONIA DE LAS LUCES



François-Marie Arouet Voltaire marcó un punto de inflexión en el Siglo de la Luces, en el movimiento cultural de la Ilustración, al basar la defensa de la tolerancia en el lema “aplastemos la infamia”. Vale decir, en la lucha contra la intolerancia, expresada fundamentalmente en tres vertientes: la superstición, la tiranía y el fanatismo.

Patxi Arroeta, el humilde autor de estas líneas es un vasco que combate con la palabra esta triple amenaza que hoy en día supone el nacionalismo étnico vasco, que combate con la palabra libre, sin miedo a resultar molesto. Porque sabe que la luz, las luces, molestan a los ojos de quienes viven en la oscuridad.

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¿Qué Estado de derecho estamos construyendo?

AuroraSilvia.jpgTengo para mí que una de las principales causas de la deriva de nuestra democracia occidental hacia el abismo de una nueva Edad Media no es el acoso de los bárbaros del Oriente sino el pensamiento débil que ha colonizado a buena parte de nuestros intelectuales, políticos y profesionales.

Este pensamiento débil se manifiesta de diversas formas y en diversos ámbitos –pacifismo, multiculturalismo, etc- que, lejos de suponer valores de la izquierda, del progresismo que nació con la Ilustración, no deja de ser un buque pirata que, navegando bajo bandera seudoprogresista, esconde la más rancia reacción. Porque siempre fue progresista luchar contra el oscurantismo, la tiranía, la superstición, la falta de libertad. Y siempre fue progresista hacer valer el Estado de derecho frente a los criminales.

La última de las manifestaciones del pensamiento débil seudoprogresista es la obsesión de legisladores y juristas por defender los derechos de los criminales a la reinserción. Bien está este principio, pero nunca a costa de la humillación de las víctimas, y mucho menos a costa de que los criminales puedan ejercer sus dotes de asesinos y violadores al amparo de un derecho a la reinserción mal entendido. El crimen de ese violador barcelonés que ha cometido delitos abominables contra las mujeres cada vez que se le ha dado un permiso, y que en esta ocasión ha secuestrado, torturado y asesinado a dos chicas policías, es un ejemplo de esa reaccionaria política de mano blanda con los criminales.

Este violador y asesino está ya en la cárcel, pero nadie, ni siquiera los legisladores que malparieron el código penal, ni la caterva de psicólogos de pacotilla que informaron a favor del preso, ni el juez que concedió el permiso carcelario, devolverán la vida de estas dos jóvenes, Aurora y Silvia. Sus familiares y amigos no pueden dormir a buen seguro tras el horrible crimen. ¿Podrán dormir por la noches esta pandilla de progres de salón que son, no lo dudemos, también responsables de esta muertes?
12/10/2004 17:54

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Autor: Defensa

Pues estamos construyendo un estado en donde el criminal tiene mas derechos que la victima, donde minorías exigen que todo se mueva a su alrededor, donde colectivos exigen beneficios para si como si fueran derechos... y un largo etc. Este es el modelo de sociedad progre. Un violador es la victima de la sociedad. Eso es el paradigma del progre.

Fecha: 15/10/2004 12:40.


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