LA VASCONIA DE LAS LUCES |
![]() François-Marie Arouet Voltaire marcó un punto de inflexión en el Siglo de la Luces, en el movimiento cultural de la Ilustración, al basar la defensa de la tolerancia en el lema “aplastemos la infamia”. Vale decir, en la lucha contra la intolerancia, expresada fundamentalmente en tres vertientes: la superstición, la tiranía y el fanatismo.
Patxi Arroeta, el humilde autor de estas líneas es un vasco que combate con la palabra esta triple amenaza que hoy en día supone el nacionalismo étnico vasco, que combate con la palabra libre, sin miedo a resultar molesto. Porque sabe que la luz, las luces, molestan a los ojos de quienes viven en la oscuridad. |
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Mientras el gobierno del infame Zapatero continua con su engaño masivo hablando de un falso proceso de paz, cuando lo que ha negociado, negocia y negociará con ETA es un proceso de autodeterminación (sic) para la Gran Euskal Herria imperial, la organización etarra a través de su órgano interno y de su portavoz político Arnaldo Otegi sigue marcando la hoja de ruta y el calendario político de la España constitucional ya claramente en derribo. Todos sabemos que el proyecto de un País Vasco independiente requiere como condición imprescindible la anexión de Navarra por razones económicas y demográficas. Para los independentistas catalanes la anexión de la Comunidad Valenciana y Baleares es conveniente desde el punto de vista étnico-cultural, pero no imprescindible económico-demográficamente. Pero para ese pequeño pueblo en las faldas de los Pirineos que baila al son del tamboril, como nos definió Voltaire a los vascos, la anexión del Antiguo Reyno es absolutamente imprescindible para alcanzar la masa crítica que permita la viabilidad secesionista. Tres acciones inconstitucionales e ilegales, pero que ZP sorteará bordeando la ley gracias a su “rasputín” Rubalcaba y su experiencia con el estatuto catalán. La amnistía será disfrazada de “medidas de reinserción”, la autodeterminación se ocultará bajo el disfraz de un “nuevo estatuto vasco” que proclame la nación vasca, y la anexión de Navarra se envolverá en la engañifa de la famosa “Dieta vasco-navarra” que tanto el PSE como el PSN comienzan a plantear tímidamente. La traición del PSN, a las órdenes del infame de la Moncloa, a la constitución del 78 se ha demostrado hace unos días, cuando los socialistas navarros se han negado a votar una moción de UPN para declarar que Navarra no debe ser moneda de cambio en la negociación con ETA. El Plan Zapatero está claro: Batasuna, con otro nombre, se podrá presentar a las elecciones municipales y forales (incluyendo las de Navarra) dentro de un año, de forma que ETA vuelva a dominar los ayuntamientos vascos y navarros e imponga así la intimidación social que impida la auténtica libertad, amén de volver a ingresar una enorme financiación pública para la organización terrorista. Y tanto en la Comunidad Vasca como en Navarra se podrán formar mayorías de la confederación social-nacionalista realmente existente en España desde 2004, de manera que en Euskadi “todos menos el PP”, al estilo catalán, redactarán una constitución para la nación vasca (sic) disfrazada como nuevo estatuto, y en Navarra la misma alianza del PSN con los nacionalistas vascos permitiría un gobierno foral pro-anexión con el País Vasco, que disfrazado convenientemente bajo el nombre de “Dieta vasco-navarra” sería el embrión de la futura Gran Euskal Herria. Y todo ello aderezado por los consabidos referendos supuestamente de aprobación del nuevo estatuto vasco y de consulta a los navarros según la famosa disposición transitoria cuarta de la constitución. La gran mentira. El gran engaño. Todo al estilo del Estatut. El Plan Zapatero no consiste en la voladura de la Constitución de 1978, sino en desmontar pieza a pieza y paso a paso los pilares que la fundamentan. La proclamación encubierta de Cataluña como nación ha sido un primer paso muy importante, pero la auténtica obra de ingeniería zapateril va a ser la construcción de una nueva nación, la Euskal Herria Una-Grande-Libre, que requiere no sólo la confederalización del País Vasco, sino la simultánea agregación de otra comunidad, Navarra, al entramado etnicista. Navarra, desde el nacimiento del nacionalismo étnico vasco en la cabeza del demente y protonazi Sabino Arana hasta la irrupción de ETA en los años sesenta como organización nacional-leninista, siempre ha sido un botín necesario para el nacionalismo vasco. Un botín irrenunciable, ha dicho ese “hombre de paz” que según Zapatero es Arnaldo Otegi.
Fecha: 13/06/2007 19:50.
Fecha: 29/12/2007 14:07.
Fecha: 05/02/2009 20:24. |