LA VASCONIA DE LAS LUCES



François-Marie Arouet Voltaire marcó un punto de inflexión en el Siglo de la Luces, en el movimiento cultural de la Ilustración, al basar la defensa de la tolerancia en el lema “aplastemos la infamia”. Vale decir, en la lucha contra la intolerancia, expresada fundamentalmente en tres vertientes: la superstición, la tiranía y el fanatismo.

Patxi Arroeta, el humilde autor de estas líneas es un vasco que combate con la palabra esta triple amenaza que hoy en día supone el nacionalismo étnico vasco, que combate con la palabra libre, sin miedo a resultar molesto. Porque sabe que la luz, las luces, molestan a los ojos de quienes viven en la oscuridad.

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La bicicleta constitucional

ZapaRajoy.jpgEn medio de la desolación de muchos españoles que veían angustiados la situación de emergencia nacional creada por los desafíos secesionistas, ayer salió un rayo de sol. Por fin el presidente del gobierno Zapatero y el jefe de la oposición Rajoy se reunieron y fueron capaces de llegar a un acuerdo para consensuar los temas de Estado que se nos echan encima en los próximos meses, la triple reforma de la Constitución, de los estatutos y de la financiación autonómica.

Rajoy ha demostrado ser un político moderado, dialogante y nada extremista, situando el consenso nacional por encima de la política partidista que le podría haber llevado a aprovechar la debilidad y tancredismo de Zapatero ante el desafío de Ibarretxe para hacer sangre y ganar miles de votos en España. Rajoy es un hombre de Estado.

Zapatero tiene un problema: su proyecto anarco-cantonalista para España, obligado por su debilidad parlamentaria que le ata a fuerzas totalitarias como los eco-comunistas de IU y los etno-secesionistas de ERC, parecía naufragar ante la opinión pública española y amenazaba con arrastrar a Zapatero al desastre electoral. Los españoles no le perdonarían que no se comportara como hombre de Estado ante el desafío secesionista.

Como algunos llevamos un año proclamando, es necesario que se ponga en marcha la bicicleta constitucional. La democracia española se sustenta en la Constitución de 1978, y su consolidación y eventual reforma sólo pueden hacerse andando sobre dos ruedas: la derecha y la izquierda constitucionales, esto es, a la vez democráticas y nacionales. Si pincha una de las dos ruedas, acaba el paseo.

Pero ¿será capaz Zapatero de mantener este discurso de unidad nacional? No podemos fiarnos, porque ERC e IU, sus soportes parlamentarios, ya han dicho que no permitirán que el PSOE una sus fuerzas con el PP. Esta foto de ayer en la Moncloa puede ser un acto más de agit-prop, arte en la que Zapatero es un experto. Estemos vigilantes, porque a medio plazo sólo hay dos salidas: si Zapatero quiere mantener la bicicleta constitucional para asegurar el mantenimiento de la democracia en España, deberá abandonar sus aliados totalitarios y buscar otros o convocar elecciones. Si mantiene el pacto con ERC e IU, Zapatero habrá roto la unidad nacional y nos habrá engañado una vez más.
15/01/2005 09:50

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